A la hora de embarcarse en el mundo de las inversiones, es crucial seguir un Plan de inversión estratégico que te ofrezca una visión clara y definida de los objetivos que se desean alcanzar. Sin embargo, uno de los errores más comunes que observo entre los clientes es la falta de un plan específico al invertir. Esta carencia puede resultar en decisiones precipitadas y poco fundamentadas que, a la larga, pueden tener consecuencias negativas en el rendimiento de la inversión.
A diferencia de las inversiones financieras como los mercados bursátiles, bonos, letras del estado, fondos de inversión, commoditties, futuros o ETFs, donde existe la posibilidad de realizar cambios de estrategia con relativa rapidez y flexibilidad y donde los inversores tienen la capacidad de ajustar sus carteras en función de las condiciones del mercado o nuevas oportunidades que puedan surgir, en el sector inmobiliario, cambiar de estrategia con la misma rapidez y flexibilidad es extremadamente complicado.
La inversión inmobiliaria requiere de un compromiso a medio – largo plazo. La compra, venta o modificación de propiedades involucra una serie de procesos que demandan tiempo y recursos significativos. Desde la identificación de oportunidades de inversión, hasta la negociación de contratos y trámites legales, cada paso requiere una consideración minuciosa y puede llevar semanas o incluso meses en completarse.
Es fundamental comprender la importancia de establecer un plan de inversión sólido desde el principio. Para ello se debe de tener en consideración una serie de puntos:
I. Definir los objetivos financieros
Es muy importante ser consciente de lo que se quiere lograr financieramente. Con unas metas bien definidas se puede realizar un buen seguimiento de la inversión y evaluar si se están logrando o no esos objetivos.
II. Delimitar el horizonte temporal de la inversión
En cualquier tipo de inversión es necesario definir cuál es el tiempo que planificas mantener la inversión. En el mundo inmobiliario la visión cortoplacista no tiene mucha lógica, salvo que quieras invertir en acciones de compañías que cotizan en mercados bursátiles o en SOCIMIS. El horizonte temporal a la hora de invertir en el mundo inmobiliario debería ser de al menos 3 años.
III. El nivel de riesgo aceptable
La tolerancia al riesgo es subjetiva, cada persona debe de ser consciente hasta qué punto puede soportar la volatilidad de los mercados y las posibles pérdidas económicas. Esta es posiblemente una de las decisiones más importantes que se debe de tomar a la hora de realizar cualquier inversión. Siempre se debe de ser consciente de los riesgos asumibles.
IV. La estrategia a seguir para alcanzar esos objetivos
Una vez establecido el objetivo, el tiempo de la inversión y el riesgo asumible, se tiene que desarrollar una estrategia para lograr obtener el máximo rendimiento de la inversión.
Estrategia como fundamento de un plan de inversión
Una buena planificación estratégica puede parecer obvia, pero es esencial para tomar decisiones acertadas en la inversión. Las estrategias no deben ser rígidas, ya que en la mayoría de los casos necesitan ajustes y adaptaciones a medida que surgen cambios en el entorno. Por ejemplo, una persona que ha optado por invertir en barrios residenciales con el objetivo de obtener ingresos a largo plazo a través del alquiler puede necesitar ajustar su enfoque si se producen cambios en la legislación de alquileres que favorezcan otros tipos de arrendamiento, como el alquiler de corta o media estancia. Del mismo modo, podría surgir la oportunidad de cambiar hacia el alquiler de oficinas si se detecta una demanda creciente en ese mercado.
Sentirse cómodo con la inversión que uno está a punto de realizar es de suma importancia. Es crucial ser consciente tanto de los posibles beneficios como de los desafíos que pueden surgir en el camino. Dejarse llevar por las tendencias del momento puede conducir a grandes disgustos. Por ejemplo, en estos últimos años ha habido un gran interés en invertir en apartamentos con licencias turísticas en la ciudad de Valencia, debido al auge del turismo en la ciudad. Sin entrar a realizar un análisis técnico-financiero de la inversión en este tipo de activos, es fundamental reconocer que este tipo de inversión requiere una gestión activa constante para maximizar su rentabilidad. Es importante que los inversores comprendan que la gestión de este tipo de activos implica un compromiso continuo. Aquellos que invierten en apartamentos turísticos deberán delegar esta responsabilidad a profesionales del sector o bien lidiar con los clientes de manera regular, dedicando tiempo y esfuerzo a la gestión de la propiedad.
Es fundamental ser consciente de que el ahorro inicial en una inversión inmobiliaria puede resultar costoso a largo plazo. Muchas veces, los inversores optan por activos inmobiliarios más económicos sin considerar los posibles desafíos que pueden surgir con el tiempo. Con frecuencia, nos encontramos con casos de personas que invirtieron en propiedades porque eran asequibles en su momento, pero luego se enfrentan a dificultades como rentas antiguas u ocupas que “a priori” pensaban que lo iban a tolerar bien, pero con el paso del tiempo su opinión cambia. En este momento, como he indicado al principio, cambiar de estrategia es complicado y puede acarrear una pérdida. No obstante, esto no significa que este tipo de inversiones sean inherentemente malas. Por el contrario, hemos visto casos donde la gestión eficiente de estos activos ha resultado en rendimientos significativos, que van desde un 14% hasta un 20%. No existe una estrategia de inversión errónea, sino una planificación estratégica inicial equivocada.
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